Camino Real de Fray Lucero
Los caminos en México estuvieron trazados desde la antigüedad, los aztecas tenían un complejo carretero con salidas a cualquier punto cardinal en dirección a los pueblos importantes, no así el pueblo mixteco, que posiblemente se limitó a pequeñas veredas en su basto territorio. Esto hizo recordar una situación vivida en Tlaxiaco. En una ocasión, entre sábado y domingo, no se recuerda bien, llegaron unas personas al hospital del IMSS - COPLAMAR, no tenía nada de raro diría alguien que los viera, eran dos señores que jalaban una carretilla, mas bien uno conducía y el otro jalaba la parte delantera con un lazo, sobre la carretilla llevaban unas cobijas, con ellos caminaban dos o tres niños como de 5 a 12 años aproximadamente, los señores usaban huaraches, los pequeños caminaban descalzos con ropa ligera no se recuerda si era de manta, llegarían como a las 9 ó 10 de la noche, había gente en la sala urgencias a esa hora era usado como dormitorio por la gente que tenía enfermos hospitalizados, en ese angosto espacio apenas se podía caminar, tendía la gente sus cobijas, a veces a “raiz”, otras sobre tapetes o cartones, dormían familias enteras. Ese día salí a comprar "mi cena", se me había pasado el tiempo de la colación en el hospital, me dirigí a un “puestecito” de refrescos y otras golosinas, caminé quitado de la pena de reojo vi los dos señores, me empezaron a seguir, la verdad me dio miedo, pensé que había yo “matado” a alguno de sus familiares y querían venganza, caminé mas de prisa y ellos también aumentaron el paso, ya en la “tiendita” le pedí al señor un palo, pero me prestó un machete y con él me les enfrenté, no se que me verían los lugareños, que se pusieron pálidos y me dijeron; “No doctorcito, no nos mate” (o algo así), eso me calmó un poco y les pregunté que que querían, por que me seguían, muy nerviosos (tenía yo el machete en la mano), me explicaron que traían su mujer a consulta, la habían llevado con doña “tachita” la curandera del pueblo, “tenía el diablo adentro y no se lo pudo sacar”, ella misma los mando al hospital por que la calentura y los ataques no cedían, no podía moverse, estaba como engarruñada, mencionaron que caminaron todo el día casi 12 horas por un camino feo, lleno de piedras según mencionaron (no se recuerda el nombre), se preguntó que por que no la habían pasado cuando me vieron salir de la sala de urgencias, “es que no tenemos dinero para pagar”, (lo bueno que en esos hospitales no se pagaba), eso me tranquilizó y de mi “pato a la oranch (Orange)” (gansito con refresco) ya ni me acordé, se los di, traían una cara de que no habían comido, a escondidas una de las enfermeras fue por la cena “para 4 pacientes que no se reportaron”. Por cierto el dueño de ese negocio le caía yo mal nunca supe el porque, pero ese día me “hizo el paro”, Bueno se revisó a la paciente, traía una meningitis marca diablo causada por tuberculosis, estuvo ahí casi dos semanas hasta que se dio de alta, se fue caminando a su casa.